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Pura chispa, sin infraestructura

  • 31 may
  • 3 min de lectura

México tiene creatividad de sobra, pero la innovación necesita infraestructura para escalar

Vocho clásico blanco convertido en vehículo eléctrico, estacionado en una calle deteriorada al atardecer. La tapa trasera está levantada y muestra un motor eléctrico iluminado con luces LED azules. El auto está conectado a una toma vieja en una pared desgastada, con postes y cables saturados al fondo, simbolizando la tensión entre creatividad tecnológica e infraestructura insuficiente.

El pasado, 29 de mayo se llevó a cabo el innova Fest en Regiolandia. Tengo sentimientos encontrados porque obviamente necesitamos que el país se sume al impulso de la innovación y el desarrollo, pero el origen de este evento no genera confianza, ya que es una iniciativa del gobierno federal que desde el sexenio pasado prácticamente se ha desmantelado la infraestructura a nivel nacional que soportaba los proyectos de investigación. Tanto que nos ubicamos en el último renglón de la lista OCDE, con apenas 0.26% del PIB en Investigación y Desarrollo Experimental.


Pero fuera del tema de la política que no llega a ningún lado; el evento logró convocar a mentes brillantes y entusiastas que brindan una esperanzadora perspectiva al futuro, incluso uno que también rescató un poco del pasado.


En el festival había un Vocho eléctrico. Si, el emblemático Beetle de Volkswagen diseñado por el ingeniero Porsche, llevado a la pantalla grande como “Herbie” por Disney y que por décadas lo vimos recorrer cada calle, callejón, brecha, carretera y avenida de nuestro país, fue llevado ahora a la gama de vehículos eléctricos gracias al esfuerzo de una empresa que le puede adaptar un motor eléctrico.


Sigue siendo el mismo Vocho, sólo que si en el sonido peculiar característico de su motor, aun con transmisión estándar, sólo que ya no se necesita clutch. Pero el cambio más radical es que ahora trae aire acondicionado. Me encantó verlo. Pero al mismo tiempo me dejo con la sensación de que algo que no cuadra.


Estamos celebrando innovación en un país donde la red eléctrica nacional está en condiciones críticas. No es exageración, la infraestructura de transmisión y distribución lleva años sin la inversión que necesita, las interrupciones son frecuentes, y la calidad de la energía (voltaje estable, frecuencia consistente) no está garantizada de manera uniforme en todo el territorio. Y la paradoja es que precisamente los vehículos eléctricos, los sistemas de automatización industrial, los centros de datos necesarios para la inteligencia artificial (ósea, todo lo que se exhibía en el festival) son extremadamente sensibles a esa calidad de energía.


En otras palabras. Es la diferencia entre una innovación que escala y una que se queda en prototipo de concurso.


Es como celebrar que ya tenemos autos más rápidos mientras el asfalto sigue siendo el de los años 80. El vehículo puede ser brillante. El camino lo va a limitar de todas formas.


Y eso es lo que me genera los sentimientos encontrados. No con la gente que estuvo ahí, esa vibra, esas ideas, ese entusiasmo son reales y valiosos. Sino con la narrativa de que con eventos e innovadores intentamos tapar el sol con un dedo sobre temas de infraestructura, presupuesto y política energética.


El Vocho eléctrico me pareció una metáfora perfecta de México: ingenioso, con historia, lleno de potencial, adaptado con creatividad. Pero necesita enchufarse a algo. Y ese algo todavía no está listo.


Pero reconocer esa fragilidad no puede convertirse en permiso para cruzarnos de brazos. Tenemos creatividad. Tenemos talento. Tenemos compromiso. Tenemos esa capacidad medio terca, medio milagrosa, de encontrarle la vuelta a problemas que en otros lugares detendrían una operación completa.


Solo que antes de inflarnos el pecho de orgullo por nuestra creatividad, necesitamos mentalizarnos en crear soluciones sustentables y replicables; evitemos que la celebración de un prototipo brillante sea la fase final de un proyecto, sino solo el inicio.


¡Hasta la próxima!

¿Conoces algún proyecto innovador que prometía mucho, pero nunca logró escalar? Cuéntame.

 
 
 

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