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La IA que no cambia nada

  • 6 jun
  • 3 min de lectura

Actualizado: 6 jun

La diferencia entre generar documentos y tomar mejores decisiones



Escritorio con una laptop mostrando una hoja de cálculo saturada y una pantalla con un tablero claro de ventas, inventario, demanda y órdenes. Una lupa, notas y libreta refuerzan la idea de usar IA para convertir datos dispersos en mejores decisiones.

Un colega me comentaba hace unas semanas que este año lo ha sentido muy complicado y que en su percepción ha perdido varios proyectos de consultoría debido a la IA.


Él se dedica a temas de preparación de las empresas para obtener su certificado bajo la norma ISO, y probablemente tenga razón. Cualquier LLM como Claude, ChatGPT, Gemini, Copilot y otros menos conocidos te pueden ayudar a redactar y revisar toda la documentación necesaria. Lo que antes tomaba semanas de trabajo con un consultor, hoy una empresa lo puede generar en horas.


Pero de tener documentación completa a implementar un sistema de gestión de calidad hay mucho camino que recorrer. Hay una diferencia entre usar la inteligencia artificial para producir entregables y usarla para tomar mejores decisiones.


Ahí la IA se queda corta. Y no es porque no sea una buena herramienta, al contrario, solo que hasta hoy la IA no se va a meter en la cultura de tu empresa, ni en los hábitos de tu equipo de trabajo por más apps que se implementen, la IA sola no va a lograr coordinar un grupo con un liderazgo que sostenga el cambio.


Te platico un ejemplo. Hace tres meses empecé nuevamente a colaborar con un Laboratorio el cual mencionó en uno de los capítulos de mi libro Habilidades Híbridas. Y esta nueva colaboración trae retos más interesantes porque han expandido su oferta de productos con el paso del tiempo, principalmente porque el mismo mercado se los ha solicitado.


Solo que esta expansión ha hecho que ahora se tenga una gran diversidad de familias de productos, desde fórmulas dermatológicas a complementos nutrimentales; pero además ahora producen una gran variedad de presentaciones, píldoras, geles, cremas y cada presentación en diferentes envases con varios tamaños. El detalle es que toda esa información estaba esparcida en varias bases de datos internas diseñadas para ser funcionales para las distintas áreas de la empresa pero muy complicado para análisis integral, lo habían intentado, pero sus Exceles colapsaron.


Usamos Copilot para ordenar ese caos. Analizamos las ventas del año pasado, identificamos tendencias, estacionalidades, productos que crecían y productos que se estaban muriendo sin que nadie lo hubiera notado formalmente. Pero lo más valioso no fue el análisis en sí. Fue lo que ese análisis habilitó: el laboratorio empezó a usar esa información en sus juntas de S&OP (planeación de ventas y operaciones) para coordinar a comercial, almacén, compras, producción y logística alrededor de los mismos números. Áreas que antes operaban con información diferente, a veces contradictoria, ahora se sientan con una lectura compartida de lo que está sucediendo en realidad.


Y perdón, pero la IA no vino a quitarle el trabajo a nadie. Pero tampoco llegó solamente para fabricar avatares ejecutivos que intentan proyectar más seguridad sin darse cuenta de que a veces logran el efecto contrario.


Lo digo porque a veces veo publicaciones hechas con IA donde la herramienta se usa solo para construir una versión idealizada de la persona, más impecable, más elegante, más corporativa, más aspiracional. Todo muy profesional. Todo muy bonito. Pero también un poco sospechoso.


Y no es crítica a la persona, yo también uso la IA para crear imágenes como la de este artículo. Es crítica al uso tan pobre de una herramienta que puede hacer cosas mucho más interesantes que maquillar una presencia digital.


Porque la IA puede mejorar imágenes, claro. Pero cuando empezamos a distorsionar la realidad, deja de comunicar autoridad y empieza a generar desconfianza.


Lo mismo pasa dentro de una empresa. Puedes usar IA para redactar procedimientos, hacer presentaciones, generar minutas, resumir correos o producir reportes que se ven muy profesionales. Pero si nada de eso cambia la manera en que decides, coordinas, corriges o aprendes, entonces no estás transformando nada. Solo estás automatizando la apariencia.


Si diriges una pyme, te dejo una invitación. Identifica una decisión que tomas cada mes a base de intuición porque los datos están regados en archivos que nadie tiene tiempo de cruzar. Ventas por producto, devoluciones, tiempos de entrega, consumo de materiales, lo que sea.


Eso es exactamente donde la IA puede ayudarte. No a redactar un procedimiento. A ver lo que ya tienes, pero que nadie ha podido leer completo. La herramienta ya existe. Solo hay que decidir qué pregunta hacerle. Y si no sabes que preguntar mándame un WhatsApp y platicamos.


¡Hasta la próxima!


La próxima vez que alguien diga “ya estamos usando IA”, pregúntale qué decisión mejoró. Si no puede responder, probablemente solo automatizó el desorden.


Esta es una de las ideas centrales de mi libro Habilidades Híbridas; recientemente posicionado entre los primeros lugares de Amazon México en Comportamiento Organizacional. Disponible en Amazon y en habilidadeshibridas.com/libro

 
 
 

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