Modo: No Molestar
Actualizado: 18 oct
Permiso legal para dejar en visto.

Está quincena llegó con la noticia de que la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado aprobó por unanimidad el dictamen sobre desconexión digital. Así que podemos decir que estamos muy cerca de un cambio en la Ley Federal de Trabajo. En otras palabras, ya tendremos un sustento legal para justificar nuestra bandeja de correos saturada y que dejemos en visto en el WhatsApp al jefe.
La intriga de este cuarentón es por saber si este cambio de ley realmente es por una preocupación de mejorar las condiciones laborales o sale como mecanismo para recaudar más sin la necesidad de “crear nuevos impuestos”.
Aunque aun no está aprobada, esta reforma trae una mayor carga de trabajo para las pymes. No por que las empresas grandes estén exentas, pero es muy raro que una empresa pequeña cuente con un departamento legal dedicado a actualizar toda la documentación de contratos, políticas y disposiciones reglamentarias que exigen este tipo de reformas.
Pero viéndolo desde otra perspectiva; este cambio también va a dar una mayor claridad a las interpretaciones de las reglas no escritas del “compromiso” laboral. Porque seamos honestos, esa interpretación muchas veces nosotros mismos la hacemos.
Supongamos que el jefe mandó un mensaje a las once de la noche al grupo de WhatsApp de la empresa de algo que se acaba de acordar. Lo hace para que no se le olvide y muy seguramente no está esperando una respuesta en ese momento.
Sin embargo, con los años el equipo a aprendido que el que contesta primero es el que premian por demostrar compromiso. El que contesta aún y que esté de vacaciones es el confiable y los que no atienden el llamado son los que “siempre quedan mal”.
Es decir, la disponibilidad termina convirtiéndose en una forma de demostrar lealtad. Y como decía el chavo del 8, “sin querer queriendo” creamos una cultura que solapa las deficiencias del propio sistema de operaciones de la empresa; el cual parece que le hizo daño el avance tecnológico de las comunicaciones.
¿O de que forma explicamos el funcionamiento de las empresas de hace cuarenta años?
Yo recuerdo que cuando era muy pequeño, mi papá tenía un puesto de una gerencia de ingeniería y tenía que viajar muchísimo; vaya hasta recuerdo que le decía adiós a los aviones que veía en el cielo. Y cuando salía de viaje se desconectaba, no por decisión propia; era lo normal en aquella época.
Cuando estaba de viaje llamaba diario a casa y en su trabajo tenían el teléfono del hotel donde se hospedaba. Pero no era lo mismo que poder hablar con él en cualquier momento. Si se presentaba una urgencia en su trabajo, su equipo lo resolvía. Al igual en casa; si sucedía un imprevisto, era mi mamá la que tenía que lidiar con ello.
Con el tiempo la vida me puso como lección viajar también por trabajo. Y pude entender el cansancio que es bajarte del avión, irte a la fábrica o visitas con los clientes, comer siempre en la calle donde aprendes a apreciar el sabor casero, maldormir siempre en hoteles tan distintos que todos terminan pareciéndose y pasarte horas interminables en salas de espera de los aeropuertos.
Pero a tu servidor no le tocó viajar desconectado. Desde mis primeros viajes tuve celular, internet en los hoteles y, a veces, hasta con algunos clientes. La conexión era permanente. Varias veces anduve de viaje revisando nóminas o atendiendo situaciones críticas de mi trabajo mientras visitaba a clientes… y siento honesto, también lo hacia cuando andaba de vacaciones.
No significa que las organizaciones de antes fueran mejores. Seguramente tenían sus propias ineficiencias y mecanismos de abuso. Pero la limitación tecnológica obligaba a resolver ciertos problemas mediante delegación, procedimientos y autonomía.
Ahora, mi análisis de ingeniero sobre esta reforma legal me dice que estos cambios no van a detener que alguien envíe un correo a las diez de la noche. Ni va a castigar al que los contesta. Probablemente le va a brindar un poco de tranquilidad a los que atienden su trabajo en el horario establecido. Lo que no tengo claro es que va a suceder cuando las empresas descubran que no pueden operar sin interrumpir el descanso de algunas personas.
Porque si un supervisor de noche tiene que consultar algo con el gerente que está de día, o si tenemos que preguntarle un detalle al diseñador que anda de vacaciones, o si un embarque está atorado por un tema de facturación y los de ventas salieron hace un par de horas… tenemos un problema que ningún reglamento interno va a resolver.
Creo que esta reforma viene a ayudarnos a descubrir que tanta capacidad de respuesta viene de los procesos y cuanta viene de la “buena voluntad” de la gente.Lo interesante será ver como se use este cambio por parte de gobierno, si para brindar protección o como instrumento de recaudación.
¡Hasta la próxima!
Estas reflexiones son y seguirán estando disponibles sin cargo alguno.
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Me gusta que tengas tu propio blog y fomentes el libre debate de ideas. Es curioso como se tenga que hacer una regla para algo que no debería existir. La cuestión es, ¿porqué el teléfono de la oficina estaría encendido si no estás trabajando? Si quieren comunicarte algo existe el correo electrónico. Solamente en la situación hipotética de que uses la linea de la oficina para cuestiones personales también y eso no se debería hacer.