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Las Reglas de Otros

26 oct
3 min de lectura

Cumplirlas no te protege de que las cambien.


Tres personas con carpetas esperan afuera de una oficina separada por un cristal, mientras un hombre sentado al escritorio revisa documentos en su interior.

La semana pasada el IMSS recetó un pequeño infarto a todos aquellos que están apenas planeando su jubilación. Y antes continuar quiero mencionar que NO estoy abordando el tema por que soy de los afectados, no es el caso.


Aunque soy cuarentón empecé a cotizar semanas en 1998, unos meses después de que alguien se pusiera a hacer las proyecciones financieras de la institución y se diera cuenta que habían cometido un ligero error de cálculo que llevaría a la quiebra al IMSS, por lo que promulgaron la ley que tu servidor bautizó como “olvídate de una pensión y ráscate con tus uñas en la jubilación” que tiene el acrónimo de AFORE.


En mi imaginación creo que alguien del IMSS que se jubila próximamente les estaba contando la gran hazaña por trigésima ves en la sesión de onboarding anual a los nuevos integrantes del IMSS, cuando de la audiencia empezaron a hacer preguntas, algunas inocentes, pero otras no tan agradables que hicieron revisar el tema de la “modalidad 40” (m40). Fue eso o la gran capacidad para el derroche honesto de la cuatrote. No lo sé, pero los escenarios no son excluyentes del otro.


Cualquiera que haya sido el origen es irrelevante, no tanto por el “descubrimiento” que el IMSS esta colapsando, eso no es novedad. Sino la forma en la que lo comunicaron.


Si tienes tiempo leyéndome, sabes que evito entrar en temas políticos y esta no será la excepción.


Tampoco pretendo decirles “que hacer” a quienes no lograron entrar a la m40… No estoy muy seguro que los planes que yo estoy haciendo para mi jubilación funcionen. Mucho menos quiero hacer leña del árbol caído, es un tema muy delicado que está afectando a millones de familias en estos momentos. Es una reflexión que tal vez a alguien le de un poco de claridad.


Imagino que quienes ya estaban en la planeación de los detalles de su m40 han de sentir esta “medida temporal” como una eterna mentada de madre, porque, para una institución seis meses no es nada de tiempo, pero quien está definiendo su “edad de oro” ese periodo podría ser la última oportunidad de aspirar a un retiro digno.


Para quienes aún el tema de la jubilación no estaba en la agenda es un recordatorio que nuestra planeación a largo plazo no puede depender de terceros, menos si esta dependencia tiene que ver algo con el gobierno. Independientemente del partido en turno, lo que han demostrado una y otra vez es que en su visión de largo plazo se extiende a seis años.


Y aunque parezca que están castigando a quien sigue las reglas, la verdad es más triste y fría. Lo que esta situación nos muestra es que, quienes están autorizando estos cambios lo hacen desde una posición mucho más protegida que aquellos quienes reciben las consecuencias. Y eso no es exclusivo del gobierno, lo vemos en los cambios de turno inesperados en las empresas, en los traslados de operaciones a otros lugares y no es que trate de convertir en villanos a unos y en mártires a otros…


Pero tenemos que reconocer que quienes tienen la autoridad para cambiar las reglas, no se sienten responsables por lo que este cambio implique a quienes las siguieron.


Esta situación nos obliga a replantear nuestras certezas. Podemos hacer todo lo que nos corresponde y aun así quedarnos sin los resultados que esperábamos.


Reconocer esa vulnerabilidad no le quita responsabilidad a quien decide. En las empresas deberíamos tenerlo presente antes de modificar un bono, un horario o una condición de trabajo. Tal vez el cambio sea necesario.Pero también importa cómo lo explicas, qué margen das para adaptarse y qué parte del costo estás dispuesto a asumir.


Porque pedir comprensión resulta bastante cómodo cuando las consecuencias las vive alguien más. Si durante años le pediste a la gente que confiara, ¿qué hiciste con lo que construyó mientras te hacía caso?


¡Hasta la próxima!

 
 
 

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