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La herencia de los extraños.

hace 19 horas
3 min de lectura

Forjando identidad propia con tradiciones ajenas.


Composición visual sobre el sincretismo cultural en Monterrey. Una calabaza de Halloween llena de dulces convive con elementos del Día de Muertos, personajes históricos, un acordeón y el Cerro de la Silla, representando la mezcla de tradiciones que construyen nuestra identidad.

Se que hoy es día de muertos y que la celebración de Halloween es más gringa que el McDonalds, pero no podía dejar pasar la reflexión que me dejaron los dulces.


Además para conmemorar a quienes se nos adelantaron en esta ocasión estoy dejando la liga de la versión en audio de mi entrevista con Don Abel Quezada quien se fue al más allá hace 35 años…


Y por más que el Halloween sea una tradición extranjera, en Regiolandia, la noche de brujas ya es parte de las miles de cosas que hemos adoptado de culturas extranjeras, como los churros, que según escuché son de origen árabe y adoptaron los españoles, los acordeones tan necesarios para nuestra música norteña, que trajeron inmigrantes alemanes, checos y polacos, o las religiones intercontinentales como la cristiana o la judaica, las cuales empezaron en Asia y ambas también forjaron la historia de Monterrey. La cual tuvo tres fundaciones, y una de esas fundaciones fue de un gobernador cuya familia terminó en las hogueras de la Inquisición, que de Santa no tuvo nada.


El “Santo Oficio”, como era conocida oficialmente la inquisición, quemó a los parientes del gober Carvajal por andar de judaizantes, o en otras palabras respetando las tradiciones de sus parientes pues.


Mi terruño es el producto de una mezcolanza de historias, aventuras y tragedias olvidadas, tan únicas y tan similares a las de miles de pueblos y ciudades de todo el país. Bendito sincretismo que nos regala ese aglutinamiento.


Y hablando de aglutinar, que es uno de los procesos esenciales para la elaboración de dulces, en este recién pasado Halloween, mientras paseaba con mi “diablillo” en la recolecta anual de dulces, le estuve poniendo atención al botín que se iba acumulando en mi mochila cada que la calabaza de mi niño se llenaba.


En una de esas transferencias de dulces, me encontré un tesoro de mi infancia y le incauté un par de paletas de Coronado como cuota de carga. Y mientras iba saboreando mi pasado de la mano de mi trascendencia, mi mente me llevó a intentar visualizar la cantidad de empresas que hay detrás de esa noche.


Por ejemplo, solo analizando la perspectiva de los dulces podemos ver que están los proveedores de materia prima, los inspectores de calidad, los distintos proveedores de empaque, la logística y distribución, las tiendas o mercados donde se distribuyen. Ahora multiplica eso por los cientos de tipos de dulces que se reparten en una sola colonia.


Si a eso le agregamos que también están los disfraces, las fiestas privadas y los eventos donde cada cosa por separado tiene su enjambre de empresas detrás vemos como esta tradición americana le deja a la región, según mi estimación (con ayuda de la IA), un monto cercano a los $1,050 millones de pesos (mdp) y eso tan solo en el área metropolitana de Monterrey. Ahora imagínate en el resto del país…


Verle el lado positivo al Halloween suena muy malinchista, pero viéndolo con la perspectiva del dinero, vemos que apenas es el 40% de lo que estima la CANACO sobre la derrama económica del día de muertos, la cual se estima en unos $2,600 mdp en Regiolandia solamente.


Y no menciono la comparación para decir que una es mejor que la anterior, sino para resaltar que ambas impulsan en conjunto la economía.


Detrás de los dulces, del pan de muerto, de los disfraces y el maquillaje de las calaveras hay miles de empresas mexicanas que sostienen a millones de familias. Y la verdad es que ninguna de esas empresas podría hacerlo todo por sí sola. Cada una aporta algo distinto y, aunque no necesariamente se conozcan entre ellas, terminan participando en un mismo resultado.


Algo parecido sucede con las culturas. Lo que hoy consideramos parte de nuestra identidad es también el resultado de muchas generaciones que aprendieron de otros pueblos, incorporaron sus costumbres y les dieron un sentido propio. Eso no significa que debamos adoptar todo lo que viene de fuera ni que cualquier intercambio sea conveniente. También necesitamos conservar y desarrollar nuestras propias capacidades, porque colaborar no debería de transformarse en volvernos dependientes ni en olvidar lo que hemos construido gracias a las aportaciones de otros.


Y hoy que toca recordar a quienes ya no están con nosotros, hagamos conciencia también de que somos algo más que descendencia de nuestros antepasados. También somos herederos de personas que nunca conocimos, de culturas que llegaron de otras tierras y de historias cuyos protagonistas quizá nunca sabremos cómo se llamaban.


¡Hasta la próxima!

PD. Aquí te dejo la liga para que escuches la entrevista a Don Abel https://open.spotify.com/episode/6drTYIcsZdVFEXkRXeerbC?si=jruM_T9hQgint5i0-Vxq_w

 
 
 

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