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El Empoderamiento se apellida Responsabilidad

6 sept
3 min de lectura

Y consecuencias es el apellido materno.

Balanza con una figura de liderazgo entre símbolos de autoridad, responsabilidad y crecimiento dentro de un entorno industrial.

Has notado que en los cursos o entrenamientos, a supervisores o gerentes, se menciona el término de empoderamiento como si fuera un ingrediente más de el liderazgo, que deben de tener las personas de estas posiciones.


Se mencionan las virtudes del empoderamiento como si fueran dones adquiridos. Sin embargo, en pocas ocasiones explican a detalle lo que conlleva. La responsabilidad.


En nuestro país hay empresas que nacen de alianzas internacionales y cada extranjero trae consigo una parte de su cultura laboral. La mayoría de las empresas que tienen este componente extranjero vienen de Estados Unidos, pero no son los únicos. Hay empresas italianas, alemanas, coreanas, argentinas, españolas y un grandísimo etcétera.


Tu servidor ha aprendido mucho de esta mezcla internacional; pero me costaron muchas canas entender que algunas llegan ya con una traducción de nuestros vecinos del norte. La planta de Nissan en Puebla, por ejemplo, llegó ya con mucha influencia americana. La cual tiene arraigada una escuela de Ford, de Taylor, de Fayol, de Weber. Quienes básicamente crearon los fundamentos como se debe administrar el trabajo. Donde se deben respetar religiosamente las reglas y las jerarquías.


De una forma sobre simplificada estos fundamentos indicaban que unos pocos piensan, muchos ejecutan y la jerarquía controla. Si analizamos bien, el empoderamiento es exactamente lo contrario a estos principios.


Sin embargo, Nissan no deja de ser una empresa Japonesa. Por más americanizada que esté tiene esos principios “raros” que hacen que los japoneses tan peculiares. Y lo digo con todo respeto, pero son únicos en el mundo. O dime si viste a personas de otros países limpiando los estadios a los que asistían después de un juego en el mundial. Por que en Qatar sorprendieron, pero en este reciente demostraron que es parte de su esencia.


Y no voy a sobreponer la cultura japonesa sobre la americana o la nuestra; no se trata de eso. Los nipones son mucho más machistas que los mexicanos y sus estructurar jerárquicas no solo son en las empresas, influyen hasta en su lenguaje y por lo tanto en su vida cotidiana.


Sin embargo en el tema del empoderamiento si lo tienen bien dominado. Pero no con el criterio de que cada quien haga lo que se le ocurra. Más bien se enfocan en enseñar y entrenar sobre las bases. Con rigurosa disciplina. Y no me refiero a la disciplina del castigo, sino de la repetición.


Y parece contradictorio, o hasta similar con la filosofía de Taylor, “el empleado hace lo que se le dice”. Sin embargo en la cultura Japonesa, cuando un empleado detecta un error o anomalía no va y le pregunta a su jefe que hacer… esa diferencia es abismal.


No es un “Te doy libertad para decidir (pero pídeme permiso si algo no está bien)” más bien los japoneses te dan a entender un mensaje distinto: “Te doy responsabilidad sobre una parte del sistema y, por lo tanto, necesitas autoridad suficiente para protegerlo y mejorarlo.”


Hay que tener claro que empoderar no consiste en decirle a un supervisor que ahora puede tomar decisiones. Sino en definir qué resultados están bajo su responsabilidad y asegurarnos de que tenga la autoridad necesaria para responder por ellos. Parece lo mismo, pero no es así. Sobretodo porque evitamos definir las consecuencias, tanto negativas como positivas.


No puedo generalizar, pero en muchas de las empresas confunden el empoderamiento con la transferencia de riesgo disfrazada de desarrollo de talento. Porque esa parte de "autoridad para proteger y mejorar" nunca aparece en el entrenamiento.

Porque si una persona tiene autoridad para decidir y responsabilidad sobre el resultado, también debe existir una relación entre sus decisiones y lo que sucede después. Cuando acierta, debe recibir reconocimiento, confianza o mayor autonomía. Cuando se equivoca, debe responder, aprender y corregir. No necesariamente ser castigado.


¡Hasta la próxima!

En el capítulo 12 de Habilidades Híbridas abordo la autoconciencia como una habilidad estratégica: reconocer nuestros errores, cuestionar la necesidad de control y entender cuándo el ego empieza a decidir por nosotros.


Porque el nombramiento puede dar autoridad de un día para otro, pero el criterio para ejercerla tarda bastante más.

 
 
 

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