De la intuición a la claridad (parte 3)
- César González
- 2 ene
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 6 feb

Del análisis a la jugada
(Esta Reflexión la puedes escuchar en el siguiente enlace.)
Feliz año nuevo. Espero que hayas disfrutado la Navidad con tus seres queridos y en esta temporada que también estes disfrutando de la “rosca de reyes”... que te toque el monito y llegue con bendiciones. Y que el desorden (que siempre aparece), te encuentre con rutina y margen; no como sorpresa.
Vamos a iniciar el año con algo más que buenos deseos, vamos a darle claridad y para eso necesitamos cerrar esta Trilogía.
En la Parte 1 pusimos el negocio frente al espejo: Canvas para ver lo que estorba y lo que sostiene. En la Parte 2 usamos un radar: PESTEL para dejar de operar a ciegas con el contexto externo.
Pero hay una trampa común: puedes hacer análisis brillantes… y terminar igual que como estabas, solo que con más información. Como quien ve el pronóstico del clima, comenta “se va a poner fea la tormenta”, y aun así se sale sin paraguas. Así que hoy cerramos la serie con lo único que importa: decidir.
Para eso tu servidor usa una herramienta muy simple, un análisis que se que muchos colegas conocen, pero parece que solamente la usan a la mitad por que se quedan solo en el conocimiento. Es el análisis FODA o SWOT como fue bautizado originalmente en los años sesenta, el cuál es la cruza de un análisis interno y externo.
Prácticamente ha sido el ejercicio que hemos hecho en las ultimas dos reflexiones. Conocer nuestras Fortalezas y Debilidades internas, y después vimos las Oportunidades y Amenazas externas. La siguiente parte es cruzar la información de ambos análisis para obtener estrategias. No para llenarnos de cientos actividades, sino al contrario; es para escoger pocas jugadas y ejecutarlas.
Entonces, me vuelvo a poner como ejemplo y de lo anterior podemos obtener este resumen:
Dentro de las fortalezas me quedo claro que mi valor más fuerte no es “dar consejo”, es acompañar ejecución en campo y traducirlo a decisiones claras. Además, tengo un sistema de contenido que no depende de una sola plataforma: este newsletter, las colaboraciones con diferentes organizaciones en medios, y el libro. Y algo que he visto repetirse: cuando alguien me lee varias veces, llega la conversación con menos fricción y menos desconfianza.
Mis debilidades son varias pero la más evidente es que yo soy el cuello de botella. Si yo no estoy, muchas cosas no avanzan. La segunda: dos sitios separados fragmentan el sistema. Son dos narrativas, dos rutas y, en la práctica, más probabilidad de que alguien interesado se pierda. Además duplican esfuerzo de mantenimiento y decisiones pequeñas que consumen energía (y mi energía y mi agenda son finitas). Y lo más importante: separarlos vuelve difuso el siguiente paso; la gente entiende el mensaje, pero no siempre entiende qué hacer después.
Las oportunidades que estoy detectando es que más empresas están chocando con lo mismo: necesitan resultados operativos, pero también necesitan liderazgo y cultura que lo sostenga. Además, el libro se volvió una credencial que abre puertas: no solo genera ventas, también genera conversaciones nuevas (traspasando fronteras). Y en lo local, el mercado sigue premiando a quien puede convertir “intención de mejora” en sistema ejecutable.
En una sobre simplificación de las amenazas vemos un contexto volátil, presión de costos, reglas que se endurecen, y clientes más exigentes en cumplimiento. A eso hay que sumarle la saturación de contenido, gente cansada de gurús, y ciclos de decisión que se alargan cuando hay incertidumbre. En pocas palabras: hay más necesidad… pero también más fricción.
Ahora la siguiente parte es la interesante, la cruza. Si tomamos las fortalezas y las cruzamos con oportunidades se generan estrategias ofensivas, pero si la cruza es con amenazas el resultado son estrategias defensivas. Ahora si tomamos las debilidades y las cruzamos con las oportunidades obtenemos estrategias de reorientación y la mezcla de las amenazas y nuestras debilidades generan estrategias de supervivencia.
Y aquí dejo una estrategia que salió directo del análisis: unificar HabilidadesHibridas.com dentro de EntropiaEstrategica.com, integrando también las Reflexiones de un Cuarentón como parte del mismo sistema.
Al traer el libro y el contenido de las Reflexiones a Entropía Estratégica, dejo una ruta más clara: llegas por una idea, entiendes el enfoque, ves evidencia y, si aplica, pasas a conversación. La tienda puede seguir existiendo donde ya existe, y los artículos pueden seguir publicándose en plataformas prestadas, pero con una prioridad distinta: que el centro de gravedad sea uno solo. Menos puertas, menos laberinto, menos fricción. Más claridad.
Se ve “senshillito”, pero la verdad es que a muchos se nos atora aquí: convertir el análisis en estrategias que sean fáciles de entender, de transmitir y de implementar.
Lo importante es que tu estrategia sea entendible. No porque quieras que tu competencia la aplauda, sino porque si tu propio equipo no la puede repetir, no la va a ejecutar. Y aquí aplica perfecto la frase de Bobby Axelrod: “No se puede aprender Kung Fu viendo películas de Bruce Lee”. En negocios pasa igual: no se aprende estrategia leyendo frameworks; se aprende cuando decides y lo vuelves rutina.
Además, hay una trampa mental: el contexto externo es el mismo para todos, pero no todos lo interpretan igual. Y tus fortalezas y debilidades, vistas desde fuera, suelen verse al revés. El pasto siempre se ve más verde del otro lado…
Ahora, no necesitas que hacer públicas TODAS tus estrategias, ni a entrar en paranoia para que “no te las roben”. Lo que realmente hace la diferencia casi nunca es la idea; es quién la ejecuta de forma consistente. Se trata de diseñarlas, implementarlas y educar al equipo, no solo en el “cómo”, sino en el “por qué”.
Y aquí está la realidad agridulce: la estrategia no es “tener razón”, es tomar una decisión con consecuencias. Si no se puede explicar en una frase simple, no es estrategia… es un ensayo literario.
Así que cierro esta trilogía con una invitación práctica: elige cuatro jugadas para 2026.
Ofensiva: qué vas a aprovechar de lo que ya funciona.
Defensiva: qué vas a proteger para que el contexto no te cobre caro.
Reorientación: qué cuello de botella vas a corregir sí o sí.
Supervivencia: qué vas a asegurar para no depender de suerte.
Ponles un responsable y un primer paso la próxima semana. Porque si todo es prioridad, nada se mueve.
¡Hasta la próxima!
Si esta serie te dejó con ideas, perfecto. Ahora ponlas en el calendario. Inicia el año con un contrato simple contigo: menos promesas, más rutina.
Si quieres ver el sistema completo ya integrado, entra a entropiaestrategica.com: ahí está el enfoque y los recursos para aterrizar decisiones.
Y si quieres profundizar en esta mezcla de contexto, proceso y personas (sin cortinas de humo), mi libro Habilidades Híbridas ya tiene su “casa” dentro de www.entropiaestrategica.com. Ahí puedes saber de que trata, para quién es y cómo conseguirlo. También llegas a travez de www.habilidadeshibridas.com.
Si conoces a alguien que trae mucha fe y cero sistema, compártele esta serie.
Y por cierto: a partir de ahora, las Reflexiones de un Cuarentón van a publicarse primero en Entropía Estratégica. Substack y LinkedIn no se van; pero hay que predicar con el ejemplo.
Si te late recibirlas en primicia en tu correo, puedes dejar tu correo aquí:



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