top of page

Misma trampa, otra época.

  • Foto del escritor: César González
    César González
  • 29 ene
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 2 feb

De la Cristiada a Davos, una lucha por tu criterio.


Grupo de personas influyentes susurrando en primer plano con una multitud desenfocada al fondo en un escenario oscuro

Hay cosas que no envejecen: solo cambian de empaque. La historia nos ha mostrado varias veces que una simple frase basta para dividir a la gente. Hoy el mecanismo sigue intacto: alguien con poder define un enemigo, empaqueta la realidad en una consigna y te ofrece pertenencia a cambio de criterio. No es una discusión sobre fe, ni sobre historia. Es una discusión sobre quién está pensando por ti… y por qué te conviene recuperar ese trabajo.


Está táctica no es nueva. Este 4 de febrero del 2026 se cumple un centenario de que salió en el periódico El Universal una declaración del arzobispo de aquel México de 1926:

“El Episcopado, clero y católicos no reconocemos y combatiremos los artículos 3°, 5°, 27 y 130 de la Constitución vigente.”

Eso no era una opinión tibia. Era una afrenta directa al Estado: “no reconozco tu marco… y lo voy a combatir”.


Y el gobierno de Plutarco Elías Calles no respondió con diálogo. Respondió con control. En 1926 impulsó lo que después se conocería como la Ley Calles, que eran reformas al marco penal para “disciplinar” el culto. En otras palabras: desde arriba se decidió que ciertas conductas del clero dejarían de ser un tema religioso para convertirse en un tema criminal. Esta reforma fue publicada en el Diario Oficial a inicios de julio, y la ley endurecida se amarró hacia finales de julio y para su arranque en agosto.


Ante las medidas de la cúpula del gobierno, la otra cúpula, la del clero informó que harían huelga y esta estaba autorizada por Roma, en otras palabras: por los desacuerdos de “los de arriba”, “los de abajo” se iban a quedar sin poder ir a la iglesia, sin misa, sin sacramentos, sin rutina comunitaria.


A partir de ahí, la desinformación, el miedo y el orgullo hicieron su trabajo: poco a poco se fue empujando a un conflicto donde muchos no peleaban por sus creencias, sino por obediencia. No era “una guerra por la fe” (en ambos bandos había católicos); era una guerra por control.


Porque al final el conflicto no terminó con un bando “ganando” y otro “cediendo”. Terminó cuando las mismas cúpulas se pusieron de acuerdo. Las leyes no desaparecieron: se reacomodaron en la práctica. El gobierno aprendió a administrar la aplicación, y el clero aprendió a medir su involucramiento político.


Quiero decirlo sin rodeos: no estoy en contra de la fe. Al contrario. La fe sostiene a familias, consuela duelos y le da sentido a gente que no necesita permiso de nadie para creer. Lo que sí me preocupa es cuando las cúpulas convierten esa fe en instrumento: cuando la usan para alinear, para polarizar, para vender “enemigos”. Y de eso, tanto el clero como la política tienen mucha cola que les pisen, porque han logrado una y otra vez que personas que no eran enemigos terminen odiándose como si lo fueran.


Y por si alguien cree que esto es un capítulo viejo de historia: no. Lo único que cambió fue el empaque. Hoy el conflicto ya no se vende como “Gobierno vs Iglesia”. Se vende como identidades: “los buenos” contra “los malos”, “los que sí entienden” contra “los que estorban”. En México lo resumimos en “chairos vs fifís”. En otros lados lo empaquetan como “patriotas vs traidores” o “woke vs anti-woke”. La fórmula no cambia: fabricar bandos para no discutir el fondo.


El Foro Economico Mundial acaba de cerrar bajo el tema “A Spirit of Dialogue”, con cerca de 3,000 líderes y cientos de CEOs hablando de cooperación y estabilidad. Pero lo que dominó la conversación real no fue el diálogo: fue IA y poder. Lo reportó Reuters de forma incisiva: “en Davos, la inteligencia artificial y la política (con Trump como sombra constante) dominaron en Davos.”


Y aquí te comparto por que creo que se conecta con lo de la cristeada, las cúpulas corporativas ya entendieron que la IA no solo es tecnología, es legitimidad social. Por eso la narrativa repetida fue “jobs, jobs, jobs”: ejecutivos insistiendo en que la IA “creará empleos”, aunque sindicatos y organismos adviertan que el golpe se va a sentir más fuerte en jóvenes y trabajos de entrada.


No es casualidad. Cuando una tecnología necesita permiso social para escalar, se vende como oportunidad inevitable. Y cuando además requiere inversiones gigantes (energía, chips, data centers), también se vende como futuro obligatorio: “súbete o desapareces”.


El patrón es el mismo que en 1926, solo que hoy no te piden “A combatir”. Hoy te piden “A alinearte”. Y el enemigo ya no siempre es un grupo religioso o político: a veces es “los que frenan la innovación”, “los que cuestionan”, “los que no entienden el progreso”. La obediencia cambia de uniforme, pero sigue siendo obediencia.


En 1926 se vendía como “defender la fe” o “defender al Estado”. En el 2026 se vende como “defender la democracia”, “defender la nación”, “defender el empleo”, “defender el progreso” o “defender la innovación”. El empaque cambia, pero el trueque es idéntico: te doy pertenencia… y tú me prestas tu criterio.


Por eso el enemigo es tan rentable. Porque cuando estás ocupado odiando, ya no haces preguntas. Y cuando no haces preguntas, las cúpulas pueden negociar arriba, como siempre lo han hecho, mientras abajo nos desgastamos entre nosotros.


La pregunta no es si estás “del lado correcto”. La pregunta es: ¿Quién gana cuando tú repites el guion y atacas al que piensa distinto?


Porque al final, la manipulación no necesita que seas mala persona. Solo necesita que seas una buena persona… sin tiempo para pensar.


¡Hasta la próxima!

Si quieres recibir estas Reflexiones en tu búzon de correo haz click en el siguiente enlace.


4 comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
Juan Oyervides
03 feb
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Muy interesante desarollo de ideas.

Me gusta
César González
05 feb
Contestando a

Muchas gracias por el comentario

Me gusta

Invitado
03 feb
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

RAMIRO FIDEL LUCIANO VÁZQUEZ BENÍTEZ

Concurro y Suscribo

Me gusta
César González
03 feb
Contestando a

Gracias, lo aprecio.

Cuando la narrativa sustituye el análisis, alguien más  (o alguna IA) termina pensando por nosotros.

Me gusta
bottom of page